Mis memorias casualísticas

por Mr Quely

En este artículo no pretendo hacer un exhaustivo repaso a la historia del movimiento casual en España sino aproximarme a él desde un punto de vista personal. como el título indica. Así pues, habrá muchas omisiones y alguna inexactitud, pero he intentado reflejar bajo mi óptica cómo he vivido y cómo evolucionó este fenómeno. Al mismo tiempo estaría bien que algún lector aportara su propia impresión o matizara algo de lo que aquí voy a comentar, si es que este tema sigue interesando a alguien a día de hoy…

Mi primera aproximación a la cultura casual fue a raíz de la mítica pancarta de Casuals FCB, por supuesto sin conocer su significado. Internet era una palabra aún más desconocida y tuve que esperar a leer un reportaje sobre skins de El País Semanal para tener una idea aproximada del concepto, “las negras Adidas Hooligan, las cazadoras vaqueras, los tejanos negros y las Ray-Ban de aviador son su nuevo look”. (“Retrato de un cabeza rapada”, EPS, 19 de diciembre de 1993). Por cierto, durante bastante tiempo pensé que había un modelo de Adidas llamado Hooligan…

De todos modos, el logo de Umbro insertado en la tela ya daba una idea de por dónde  iban los tiros y era casi una declaración de principios, “adoptamos una indumentaria deportiva y poco usual desmarcándonos de las tribus urbanas” (Hoja informativa Casuals F.C.B. nº 1, s.a.). Umbro era una marca futbolera muy popular en la época y su logotipo fue utilizado por muchos grupos posteriormente, ¡incluso por la ATB Firm ya bien entrado el siglo  XXI! En Palma la tienda JJB, en la plaza de las Tortugas, distribuía la marca y un gran número de camisetas oficiales de equipos de fútbol (aunque parezca increíble, en los 80 era una odisea encontrar una camiseta de tu equipo, prácticamente no se comercializaban), y allí adquirí mi primera sudadera Umbro negra, que aún conservo. Una de las imágenes de hooliganismo más impactantes de aquella época fue la paliza de los casuals del PSG a unos CRS y muchos de ellos vestían Umbro negras, así que dicha prenda se convirtió en un fetiche para mí. Y para muchos otros. 

Pero por entonces la estética dominante era la skin y DSO pasaría a ser la tienda donde compraríamos las marcas típicas de esta subcultura. Luego llegarían otras como Street Style, Urban Madness, aparte de las míticas Dólar o El Camello, imprescindibles visitas en nuestras excursiones a la Ciudad Condal. Y alguna tienda local como Discoloco o tiendas de barrio y zonas turísticas, llegando finalmente a El Corte Inglés.

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Algunos básicos de los 90

Pero volviendo al tema que nos ocupa, hubo que esperar a una serie de artículos aparecidos en Super Hincha (el primero de los cuales del que tengo constancia es una entrevista en el número 40 de febrero de 1997 a un miembro de ASC) para tener una idea más certera de lo que eran los casuals (si bien antes había habido otros en los que se diferenciaba entre hooligans y ultras aunque no se aludía expresamente a dicha cultura). Artículos muy bien documentados, por cierto, y que contrastan con otros aparecidos en la misma publicación mucho más tarde en los que aún no se tenía claro el concepto.

Y así fueron surgiendo, a imitación de los barceloneses, grupúsculos y pancartas en distintos fondos que jugaban con el término, en ocasiones con errores ortográficos (en Mérida había una pancarta de “Cassuals”). Oviedo (mítico el fanzine Mad Ball en cuyo número 0 de abril de 1997 se reproducía un articulo de Antiultra de 1994 para definir a los casuals), Sevilla y Leganés  (que me corrija o confirme alguien si había una pancarta de Casuals Leganés en el Calderón, negra con letras góticas si mal no recuerdo) fueron de los primeros, pero seguramente el grupo más activo aparte de los culés y que adquiriría posteriormente más fama, si bien más ligados al estilo británico por sus incidentes que por su estética, fueran los Solfan’s del Zaragoza, surgidos en 1994. Similar sería el caso de Fan Club del VCF que, sin ser casuals ni considerarse como tal, sí podrían incluirse en esta categoría por su abandono de la estética skin y su contundencia. Posterior sería La Crew del RCDE y la adopción del estilo por algunos elementos de Orgullo Vikingo que creo que no formaban ninguna sección aunque sí tenían una en el fanzine oficial del grupo con el nombre de “Estilo en las gradas” (año 2000).

En principio se podría decir que aquellos “protocasuals” adoptaban una estética que no se apartaba demasiado de la imperante skin que seguía ejerciendo un dominio aplastante (en Cataluña incluso entre los bakaladeros, muy recomendable el artículo “Éxtasis, DJ’s y skinheads: así relevó el Makineo catalán a la Ruta del Bakalao”. El Español, 6 de noviembre de 2016), sólo que en una variante más sport como las sudaderas Lonsdale, chaquetas Harrington o vaqueras y zapatillas Adidas (primero negras, luego también blancas), despojándose de bufandas, y añadiendo marcas como la omnipresente Umbro, pantalones Adidas o zapatillas Nike (negras y de fútbol sala, por supuesto) y un elemento que se convertiría casi en imprescindible: la gorra de béisbol.

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Casuals SFC. Esta foto sintetiza muy bien la estética de los casuals españoles noventeros.

Se puede decir que esa estética perduró hasta el nuevo milenio entre los casuals españoles (y europeos)  pese a que, como señalé anteriormente, había artículos de Super Hincha que analizaban la escena británica con gran rigor. Casuals FCB, pese a inspirarse directamente en Inglaterra, se asemejaba más a sus coetáneos parisinos. Y en el caso de la Real Oviedo Casual Firm como señalaba un casual carbayón, la inspiración vino de Francia: “a finales de 1995 hice mi primer viaje a Lyon y ahí fue donde conocí todo el mundillo hooligan y casual, una manera diferente de ver las gradas como hasta el momento las vivía” (“Entrevista a R.O.C.F (Real Oviedo Casuals Firm)”, blog Vetusta Firm).

Y es que el modelo ultra en grada y skin en estética estaba muy implantado y era muy difícil apartarse de él. Como muy bien señalaba Er Gurú, “en una época donde todo dios se vestía de skinhead para aparentar la pertenencia a una determinada ideología política, para dotarse de un aspecto más “contundente”, el optar precisamente por la discreción en el aspecto era poco menos que impensable”.

Yo mismo soy un ejemplo de ello. Alternaba ambas maneras de vestir, y si un día llevaba bomber y botas, al siguiente me ponía chaqueta de chándal o un polo Lacoste o Burberrys. Eso sí, siempre llevaba una cartera con cadena, algo que hoy en día me horroriza casi tanto como una riñonera (aunque reconozca que ambos complementos son muy prácticos).

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Salamanca 1997. Algo que definía a los casuals era que no llevaban bufanda. A diferencia de otros lugares, en Salamanca las bufandas a la venta en los tenderetes eran confeccionadas en Inglaterra y no en Italia, y había muchas de equipos británicos. Había que hacerse con una.

Pero poco a poco fueron introduciéndose otras marcas como Champion, Fila, Puma, Everlast o Timberland, e incluso en la órbita neonazi se popularizaron las cazadoras Columbia por el peregrino hecho de que su logo semejaba una esvástica del mismo modo que más tarde se utilizarían Helly Hansen, New Balance o North Sails. Capítulo aparte merecen las zapatillas. Era como una regla no escrita que debían ser negras y de fútbol sala. Yo recuerdo unas Adidas Questra y unas Quito, así como unas Umbro Fortaleza. Las Adidas blancas y modelos más variados de distintas marcas fueron abriéndose camino entre la muchachada y yo más tarde me hice con unas Rio Grande azules, unas Campus blancas (Adidas, nada de Originals por entonces) y mis primeras New Balance 574 que compré por simple gusto, sin conocer sus implicaciones. Luego vendrían las Lacoste. 

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Chaqueta tipo bomber de la marca Umbro. Había que distanciarse de los skins, pero no demasiado.

A fines de los 90 se habían ido introduciendo marcas como Hooligan Streetwear, Pit Bull o Thor Steiner que dieron un toque más deportivo aún a la estética skin. Por otro lado, las marcas tradicionales (Lonsdale, Ben Sherman,…) se habían adaptado al gusto de los makineros y los skins también evolucionaron a su manera con la llegada del nuevo milenio, unos adoptando una estética metalera, otros hardcoreta, motora, punk o urbana, y las chicas convirtiéndose en pin ups. Lo cierto es que la cultura skin ya daba síntomas de agotamiento. Comenzaba el ambigüismo, y la estética ochentera más radical iba pasando de moda y era monopolizada por la extrema izquierda y unos pocos neonazis irreductibles.

En el ambiente futbolero todo seguía más o menos igual con algunas novedades, pero poco a poco la influencia skin iba menguando. Los polos de rugby se iban abriendo camino, así como los chalecos, los gorros de pescador, las camisas lisas (porque las de cuadros eran de skin), las chaquetas náuticas, los plumas y chubasqueros, y entre los Casuals FCB las cazadoras de piel. Pero el modelo skin seguía presente y dominante entre los más jóvenes, eso sí, con un toque más chandalero.

 

II

Sin embargo, durante el primer lustro del 2000 varios factores harían que la escena cambiara y se aproximara con más fidelidad a sus orígenes británicos, pero especialmente a que se cambiara el concepto: de una estrategia pasó a ser una subcultura.

Por un lado se abrieron debates en torno al casualismo. ¿Qué era un casual? ¿Un skin que se dejaba el pelo largo y cambiaba de indumentaria para pasar desapercibido? ¿O una subcultura per se con códigos de vestimenta determinados y no dejados al azar? Era un debate absurdo pero interesante porque aunque el casualismo era una subcultura original, lo cierto es que sí había algo de verdad en aquello de pasar desapercibido. Creíamos, y yo me incluyo, que el objetivo primordial del casualismo era pasar desapercibido pero al mismo tiempo que sólo podíamos vestir determinadas marcas para ello. Una contradicción en sí misma. Foros como el de Super Hincha o el de RAC Music Spain fueron los primeros que recuerdo en los que se planteó el debate con esas dos claras posturas enfrentadas. Por cierto, que hablando de RAC, mencionaré a título anecdótico el tema “Antimadridista” (2002) de Krasny Bor 1943 en el que se menciona a Casual Atleti en su estribillo. ¿Primera alusión, aunque fuera de pasada, al movimiento casual en la música española? Ahí lo dejo.

Ese debate coincidió en el tiempo con la aparición del libro Diario de un skin, que tenía su origen en un documental con cámara oculta de Manuel Carballal emitido por Tele 5 con el título “Infiltrado en Ultra Sur”. Creo recordar que era del 2002, y en él ya aparecían casuals en el grupo madridista, si bien más por sus tácticas y su abandono de la estética skin. Imagino que serían el germen de la futura Madrid City Firm

Por mi parte, y tras un breve lapso de cierto desinterés por el mundo de las gradas tras la disolución de Ultras Mallorca, me vi en mi “retorno” influenciado por la estética clásica alemana, Chevignon principalmente, y alguna cazadora de piel, combinado con deportivas Kappa, chubasqueros, gorras,… Un poco de todo.  

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Verona 2003. Chaqueta de piel e imprescindible gorra. De Verona precisamente vendría una
propuesta estética a caballo entre la skin/ultra y la casual.

Respecto al casualismo británico más ortodoxo, en Internet comenzaron a surgir páginas web. No recuerdo bien sus nombres, no había muchas y eran bastante sencillas, pero era lo que había y sirvió para descubrir algunas marcas nuevas. Pero la que de verdad me impactó, por su calidad y por el tratamiento casi académico de la subcultura fue la de Countylads, origen de la futura Casual Connoiseur, cuyo enlace me pasó un camarada de Palencia con el que intercambiaba material (entre éste muchos dvds policiales que se pusieron de moda entonces, que también contribuían a difundir la cultura de gradas británica) y al que mando un saludo por si está leyendo estas memorias. Por esa web conocí el libro Casuals de Phil Thornton, que para mí fueron dos grandes impulsores de la estética casual a nivel mundial, aunque tal vez no tanto como la película The football factory (Diario de un hooligan, 2004) que llegó casi una década después de ID, la última gran película sobre hooligans que se había filmado, y que fue un gran éxito entre los hinchas de todo el planeta como no podía ser de otro modo. Amén de la iniciadora de otras películas sobre esta temática y otras más infames de serie B sobre mafiosos que atraían a espectadores incautos con el señuelo de la cruz de San Jorge en la portada y la palabra hooligan en el título. 

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La transformación no fue de la noche a la mañana pero casi. Recuerdo un Real Madrid-FCB de 2005. El partido coincidía con el 20N y un concierto RAC y la presencia de skins de toda España era numerosa. Y también de veroneses, que llevaban gorras tipo burberry que se convertirían en el nuevo tótem del casual hispano (por cierto, ahí conseguí mi primera gorra de cuadros que me regaló un miembro del Frente Orellut al perder la mía en el concierto). Era lo que yo llamaría el “casualismo black brain”. Era una especie de transición entre la estética skin tradicional y las nuevas tendencias. Al final todas esas pretenciosas marcas tipo Casual Connoiseur, Closerthanmost, etc, que han hecho de las camisetas con dibujos, lemas y diseños casualísticos su principal negocio venían a ser lo mismo. Hice muchos pedidos a aquella tienda veronesa (ciao Roberto!). Pero volviendo a aquella señalada fecha, lo más destacable era una cierta diferencia entre los madrileños y los skins del resto de España. Ya se empezaba a ver más Lacoste y Ralph Lauren entre los primeros. Si Barcelona lo fue del movimiento skin, creo que se puede considerar a Madrid el epicentro de la movida casual, al menos en cuanto a tiendas. Rivendel fue la primera si no voy errado, pero por la misma zona había otras similares.

En la banda izquierda el movimiento tardó más en calar, y creo que más que por el uso de ropa cara que muchos consideraban contradictorio con el carácter popular de su ideología (aún no había calado el concepto de dandismo obrero), por el afán constante de exhibicionismo propagandístico típico de este espectro ideológico.

Por mi parte, como señalé anteriormente, andaba con Chevignon, algo de Black Brain, pero principalmente me abastecía en comercios de Magaluf como Viceroy, Lee Mar,… donde podía encontrar marcas como Fred Perry, Ben Sherman, Pringle, Stone Island, Marc O’Polo o Henri Lloyd, que no eran fáciles de encontrar en Palma. Y todo ello aderezado con un toque de casualismo low cost made in Britain de tiendas como Lillywhites y la cadena Sports Direct. En los viajes a Inglaterra podíamos llenar una maleta por poco dinero de prendas de marcas como Umbro, Lonsdale, Slazenger, Fila, Pierre Cardin o YSL y, con algo de suerte, alguna ganga de Henri Lloyd, por ejemplo. Por supuesto también aprovechaba mis viajes para visitar tiendas más exclusivas, pero la aparición de las tiendas en línea facilitaría todo y ya nada volvería a ser lo mismo. 

Por cierto, que para aquellos que piensen que en Mallorca el nuevo estilo sería más fácil de imitar por la influencia de los turistas británicos ya les digo que nada de nada, eran dos realidades paralelas conviviendo durante la temporada veraniega y poco más. Y eso que aún recuerdo aquellas tiendas de deportes de las zonas turísticas que en los 80 exhibían los logos de Lacoste, Sergio Tacchini, Ellesse, Puma, Kappa, Head,… De críos teníamos el casualismo delante de nuestras narices.

Y tras esos debates cibernéticos y del impacto del best seller Diario de un skin, aparecía el blog Casuals Spain. No sé si Er Gurú es consciente de la influencia que supuso su aportación cibernética al casualismo hispanohablante. Probablemente se hubiera convertido en una moda igual sin su concurso, con la misma superficialidad y la misma influencia, pero yo afirmaría que ayudó a cambiar la visión de la subcultura y supuso un punto de encuentro para todos los que estábamos interesados en la misma. Ese blog, con sus pros y contras y que el autor siempre consideró personal, contribuyó a limpiar, fijar y dar esplendor al casualismo, gracias también a algunos colaboradores. Su evolución fue la de la moda casual. Fue un referente al que siguieron otros de los que sólo sobrevive el de Izquierda Casual (¡larga vida!), y en cierto modo también inspiró a Wannabes Fanzine, lo que demuestra que los españoles podremos llegar tarde pero no siempre mal a las modas. Cuando queremos, nos lo curramos como nadie.

El globo tartan se fue hinchando primero, voló unos años y se fue desinflando después, pero ha dejado alguna impronta en las gradas españolas. Adidas Originals, Weekend Offender, Ellesse, Stone Island,… son marcas que seguramente ya no serán abandonadas. Los logos y diseños con el símbolo de Stone Island y el encapuchado con CP Company conviven con las H de Hooligan streetwear, los Andy Capp y los lemas contra el fútbol moderno. Las cruces de San Jorge o la proliferación de banderas en detrimento de las pancartas tal vez sean otros síntomas indirectos heredados de esta influencia (digo indirectos porque creo que esto último está más relacionado con la facilidad para obtener material fabricado por empresas especializadas). Pero las cazadoras negras The North Face, las sudaderas con capucha, las marcas polacas, el material del grupo, las bragas con mandíbulas serigrafiadas, etc, indican que el modelo ultra sigue dominando en la Piel de Toro, tal vez ya no proveniente de Italia sino de otros lares, y que el casualismo no vino para quedarse.

El derbi genovés: viñetas de un reencuentro

Una crónica del Genoa – Sampdoria (25.11.18)

por Ernest Llop

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En Venecia la hora importa. Si aterrizas en el aeropuerto de Marco Polo de noche te puedes permitir soñar; no has visto nada durante la aproximación a tierra y, una vez fuera de la terminal, atiendes a toda una serie de indicaciones que, bien seguidas, te vomitan en Piazzale Roma, frente a los canales y lo que en su día fue la Serenísima República de Venecia. Lo que aparece en las postales, vaya. Lo que mola. Así sientes que has realizado el sueño del burguesito contemporáneo: un viaje en el tiempo con teléfono inteligente, roaming gratis y billete de vuelta. Pero si se te ocurre llegar de día el recibimiento es diferente. La laguna sobre la que se asienta la ciudad tiene un color que definiremos como “raro” y Mestre, la zona del aeropuerto, está plagada de fábricas, grúas gigantes, chimeneas industriales y demás milagros del progreso. No puedes evitar ponerte en guardia. Sentirte un poquito estafado. Acordarte de lo que has visto en Internet, de la luna de miel con la que soñaba tu ex, de James Bond y de Indiana Jones llenando de pólvora y sangre un montón de callejones medievales. Preguntarte si no habrás sido tan gilipollas de meterte en un avión en dirección contraria; si no estarás en Baltimore.

*

Aterrizo a las once de la mañana y con el agravante de cielo nuboso. Depresión profunda. Menos mal que nada más encender el teléfono, todavía dentro del avión, saltan tres mensajes en la pantalla. El primero es una foto en la que aparecen tres cafelitos en vasos de plástico. El segundo reza: hurry up asshole. Y el tercero: lavazza is waiting.

Los mensajes proceden del grupo de WhatsApp que tengo con Federico y Danielín. Federico y Danielín son los nombres que me acabo de sacar de la manga para referirme a los dos croatas de treinta y bastantes años que me esperan en la terminal del Marco Polo. Han llegado media hora antes que yo, en coche, procedentes de Zagreb. Hace una década que no nos vemos y estamos todos llenos de alegría; ellos la demuestran a su manera, insultando, y yo a la mediterránea; dando abrazos. El plan consiste en pasar el día en Venecia, asistir al Venezia vs. Brescia, y después, con la caída de la noche, poner rumbo a Génova, donde echaremos el resto del fin de semana y asistiremos, de paso, al mítico derbi genovés. Pero tres contratiempos –el cielo nuboso, el precio que ponen los venecianos a las cosas y que ya hemos estado antes, por separado, en Venecia– obligan a reconsiderar el planteamiento. Decidimos someter la hoja de ruta a votación. ¿Pasar el día en Venecia o poner rumbo a Génova inmediatamente? Gana la opción B por tres a cero. Se acata el resultado. Rumbo a Génova, pues.

*

Conviene, por el bien del relato, que os presente a Federico y Danielín. Tampoco puedo dar demasiados detalles porque, como saben las productoras británicas que han intentado contactar con ellos para sacar adelante algún documental sobre hooligans balcánicos, son personas que prefieren la discreción al aspaviento. Pero algo habrá que decir.

Federico forma parte de la directiva de la Torcida Split, el grupo ultra del Hajduk Split, el más antiguo de Europa y uno de los big four de la región junto a los Bad Blue Boys del Dinamo de Zagreb, los Delije del Estrella Roja de Belgrado y los Grobari del también serbio Partizán. Cuando le conocí, hace muchos años, ya llevaba las riendas del grupo. Todavía sigue en la brecha.

En cuanto a Danielín, nunca formó parte de la directiva pero siempre fue parte del núcleo duro; ese grupo compuesto por doscientos notas que no se pierden un solo partido –ni en casa ni fuera– y que tampoco se quitan de en medio cuando hay bronca. Y en los Balcanes suele haber mucha bronca. Hace un par de años, sin embargo, Danielín decidió prejubilarse. Sigue considerándose parte de la Torcida Split y allí se le trata con el debido respeto. Evidentemente. Pero la vida de civil y una serie de responsabilidades familiares han hecho que abrace la retirada. Continúa yendo a algunos partidos, continúa informándose acerca de lo que se cuece en las gradas y continúa teniendo buenos amigos en el grupo. Como Federico. Pero hasta ahí. Y es que en algunas latitudes la militancia ultra no se limita a una cuenta de Instagram y cuatro fotitos de la pinta que te estás bebiendo. Visitas desagradables al lugar de trabajo, secuestros de 48 horas con tortura incluida y estar en listas de sicarios (… y tú que creías que Tebas era un mafias) hacen que ciertas trincheras sean incompatibles con determinados objetivos vitales como contraer matrimonio o tener descendencia.

Último dato: Federico mide dos metros y algo y Danielín uno con ochenta y bastantes centímetros. El enano, en este viaje, soy yo.

*

Los 400 kilómetros que separan Génova de Venecia transcurren sobre un llano salpicado de pueblos y ciudades: Padua, Vicenza, Verona, Brescia, Bérgamo, Milán, Pavía… y así hasta llegar a un conjunto cuasi montañoso tras el cual aguarda, junto al Mediterráneo, la ciudad de Génova. Es, por tanto, un viaje sumamente tedioso. Una circunstancia que a nosotros nos vino muy bien porque había mucho que contarse; la familia, los trabajos, qué fue de éste o aquél conocido –mención especial para otro croata, buen amigo de todos, que ahora reside en Praga con su novia serbia– y las clásicas batallitas. A mí me interesa una en concreto: la devolución por parte de un grupo serbio, la United Force del RAD de Belgrado, de una pancarta mítica que la Torcida Split perdió a manos de la policía el pasado verano, cuando los croatas se dirigían a un partido en Bulgaria. Es uno de los episodios más surrealistas que se conocen en los Balcanes.

Federico, muy amablemente, aclara mis dudas.

La primera es obvia: ¿cómo termina una pancarta confiscada por la policía en manos de los ultras del RAD? Respuesta: un pariente del comisario que confiscó la pancarta decidió trapichear con el trapo pero le salió un mal negocio. Segunda: ¿por qué uno de los capos de la United Force –un grupo definido por sus compatriotas como “small but very dangerous”– contacta con los capos de la Torcida Split para informar de que tiene la pancarta y tiene, también, la intención de devolverla? ¿No es la United Force uno de los grupos más nacionalistas de Serbia y, por tanto, uno de los enemigos más encarnizados de los croatas? Respuesta: sí pero no; los ultras del RAD de Belgrado son más nazis que nacionalistas y aunque suelen barrer para casa no odian tanto como otros grupos serbios a Croacia gracias a su performance durante la Segunda Guerra Mundial, con la Ustacha haciendo de las suyas y estas cosas. Tercera incógnita: ¿cómo fue la recuperación? Respuesta: se acordó que dos miembros de la United Force y dos miembros de la Torcida Split se encontrasen en el aeropuerto de Belgrado para la entrega de la pancarta, una entrega que se realizó sin mayor percance aunque cada grupo tenía gente de incógnito desplegada por la terminal y dispuesta a intervenir si la cosa se ponía fea. Pero no, fue todo muy civilizado.

El trayecto entre Génova y Venecia también sirvió para ponerme al corriente de las intenciones de mis acompañantes: no intimar ni con la afición de la Sampdoria ni con la del Genoa. Con los primeros es lógico; quién no recuerda el viajecito que se marcaron los croatas en 2007. E intimar con los segundos les daba pereza. De modo que iríamos por libre. Y así, de esta guisa tan aventurera, nos plantamos en la patria de Cristóbal Colón un sábado de noviembre a media tarde con un cielo despejado y ráfagas de viento moderado.

*

Génova es un milagro de nuestro tiempo: encontrar una ciudad europea de padre y muy señor mío –y con vistas al mar– que no ha mutado en parque temático. Qué agradable pasear por unas calles rebosantes de dialecto genovés, correr para llegar a las trattorias antes de las dos de la tarde, hora popular de cierre, y sudar lo que no está escrito intentando dar con una tienda de souvenirs (mi vieja colecciona imanes). El espíritu antiglobalización del lugar es digno de aplauso.

Como todo, el mimo a la nostalgia tiene sus contras. A saber: no hay donde caerse muerto consumiendo pintas de cerveza importada. Google Maps nos señaló la existencia de un pub irlandés cerca de la plaza de la Nunziata que, en un alarde de originalidad, alguien decidió bautizar como “Irish Pub”. Mentira. Ahí no había nada. Lo hubo, quizás. Lo volverá a haber, quizás. Pero ese sábado por la noche no existía ningún pub irlandés –ni nada que se le pareciese– cerca de la plaza de la Nunziata.

Salvó la jornada una coincidencia: de regreso al apartamento, en un callejón, nos topamos con un lugar llamado “Britannia”. Una vez dentro comprobamos que tenía grifo, que menos daba una piedra, y que a fin de cuentas estábamos en el único lugar del centro de Génova en el que se podía beber algo razonable la noche antes del derbi. Así que decidimos acomodarnos en una esquina a la espera de acontecimientos.

… y los acontecimientos nunca sucedieron. Sí entraron al “Britannia” unos chavales con pinta de frecuentar el fondo de un estadio, pero se tomaron una y se marcharon. Miraban mucho, eso sí. Como si estuviesen muy intrigados por nuestras prenditas –Lyle & Scott, Diadora y Ellesse, respectivamente– y el inglés con el que despachábamos la conversación. ¿Quién cojones será esta gente?, se preguntarían. Sin embargo, pasaron de solventar la duda. El tamaño importa.

Después del “Britannia” nos acercamos, atraídos por el ruido, a una placita llena de baretos. Allí había mucha gente joven y todo el mundo hacía lo mismo: consumir en la calle lo que compraba en los bares. Es decir: los bares estaban vacíos. Es decir: que nos metimos en uno de los bares. Escogimos una mesa alta lejos de la barra pero muy cerca de la ventana; lejos de la barra para no tener que soportar al personal pidiendo consumiciones con euforia desmedida y cerca de la ventana a la espera, otra vez, de acontecimientos.

… y los acontecimientos nunca sucedieron.

*

Dicen que Génova es una de las ciudades más futboleras de Italia, que ya es decir, pero o es muy recatada a la hora de mostrar sus pasiones o lo que dicen es una exageración. Y no me refiero a la ausencia de hostias durante la noche anterior, hasta cierto punto comprensible si repasamos la hemeroteca y comprobamos que la alcaldía de la ciudad lleva décadas fomentando el diálogo y la ‘rivalidad sana’ entre aficiones. Así que no es eso; es que salvo por un par de sábanas de la Sampdoria colgadas en las cintas de tender del barrio portuario y cuatro banderas del Genoa aquí y allá, colgadas como si fuesen esteladas en cualquier balcón de Barcelona, uno juraría que en la ciudad no hay equipo alguno (dos ya ni te cuento).

Es cierto que hacia el mediodía se registró un ligero cambio de actitud. Empezó a emerger algo parecido a la identidad futbolera; un fulano con la bufanda de su equipo al cuello circulando por la calle tal, un grupo de colegas con bufandas anudadas al antebrazo tomando el aperitivo en la terraza tal, un grupo de chavales entonando algún cántico en el parque tal. Pero vamos, cosas que también se pueden ver en cualquier partido del Linares.

Llegados a este punto Federico, Danielín y el arriba firmante comenzamos a experimentar una cierta sensación de acojone y ese malestar típico de los guiris que sospechan haberse comido una estafa del tamaño de Alemania. ¿Hemos recorrido tropecientos kilómetros para asistir a una pachanga bielorrusa o qué coño pasa aquí? Joder, que hace diez años estuve en un amistoso de verano –repito: amistoso de verano– entre el Palermo y el Boavista –repito: Palermo vs. Boavista– en el que, para más inri, media grada local arrastraba una diffida y es que, en comparación, aquello parecía el saqueo de Roma.

De esta guisa –acojonados, cabreados, sorprendidos– nos plantamos, tres horas y pico antes del partido, en los alrededores del mítico Luigi Ferraris, ese estadio que parece un parking de aeropuerto y que cualquier ultra digno de serlo asocia a episodios memorables de ésta nuestra subcultura. “A ver la previa”, nos decimos. “Igual no había ambiente en el centro porque todo el ambiente está aquí”, nos decimos. Nos decimos, en verdad, muchas cosas con tal de mantener viva la llama de la esperanza.

Pero nada.

No llegan ni a cien las personas reunidas en la zona genoana (en el margen izquierdo del río), que por otra parte no es más que una acera ancha en la que te tienes que ir moviendo conforme la gente va aparcando sus motos, unas escaleras altas que llevan colina arriba hasta otra zona de la ciudad y cuatro bares. Harto deprimente. Total: que decidimos cruzar el río. A ver la zona doriana.

Y la zona doriana nos alegra un poco el alma.

Son varios cientos de personas que ocupan toda una serie de calles que han sido previamente cortadas por la policía, que entonan cánticos coordinados por un capo con megáfono, que petan bengalas y petardos, y que generan el ambiente lúdico-festivo mínimo que cabía esperar en una ocasión semejante. Además, si bien en la zona genoana sólo hay gente relativamente joven con pinta un tanto inglesa, los dorianos hacen justicia al concepto de “grupo ultra histórico italiano” que todos tenemos en la cabeza: vemos a familias enteras, de padres a hijos, de abuelos a nietos, pero también lo que parecen hermanas, hijas y cuñadas, cantando como si no hubiese un mañana y cagándose en la puta madre que parió al Genoa. Así sí.

No obstante, tres cervezas después decidimos regresar a la zona genoana. ¿Por qué? Afán de justicia, de conceder una segunda oportunidad, o quizás sólo mera curiosidad. Vaya usted a saber. El caso es que nos parece increíble que en una ciudad partida por la mitad y en donde ambas aficiones tienen fama similar haya dos previas tan distintas.

Pero nada; en la zona genoana hay más gente que antes y hay alguna bengala y también algún cántico aislado, pero poco más. Uno podría pensar que lo que sucede es que llevan un rollo más chungo; gente que no está para performances de carácter pirotécnico sino para lo que hay que estar. A difesa del territorio. Y sin embargo por la zona no dejan de pasar aficionados dorianos que no se detienen, cierto, pero que atraviesan el lugar en dirección a su previa con total y absoluta tranquilidad. Que perfectísimo, ¿sabes? Pero no podemos dejar de preguntarnos a qué se debe tamaña fama y cómo se mantiene esa amistad histórica con –ahora lo sabemos– la antítesis de lo que estamos viendo: los napolitanos.

En fin.

Última parada antes de acceder a la grada: las taquillas. Allí hay un sobre con tres entradas para una de las tribunas. El sobre es cortesía de Ivan Juric, entonces entrenador del Genoa y actualmente en el paro (fue largado dos semanas después del derbi). El vínculo entre Juric y mis acompañantes se explica por algún amigo común que jugó en el Hajduk. Conexiones balcánicas.

*

Igual eres un lector que conoce muy bien la escena italiana, y más en concreto la genovesa. Igual si eres ese lector ahora mismo estás meneando la cabeza pensando que no tengo ni pajolera idea de lo que estoy diciendo, que Danielín y Federico me llevaron a unos sitios de mierda, y que quién soy yo para juzgar. Que me lave la boca, españolete-que-todo-lo-importa-tarde-y-mal, antes de hablar de una de las rivalidades más legendarias del mundo. Que cierre el pico. Que me vaya a tomar por el culo. Y si estoy de humor ya de paso que me suicide.

Bien. Pues si eres ese lector te voy a decir lo siguiente: tienes razón. Tienes razón porque puede que me haya precipitado a la hora de sacar la radiografía futbolera de Génova.

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Si bien durante el día del partido se palpaba en la ciudad una tensión similar a la que se puede encontrar en Kansas City un martes cualquiera, y si bien las previas en los alrededores del Luigi Ferraris me parecieron francamente mejorables, sobre todo la genoana, he de decir, también, que el ambiente dentro del campo supera cualquier expectativa y a muchos de los ambientes que he experimentado como turista graderil; y esas experiencias incluyen, ojo, el derbi romano y el ateniense. Qué ambientazo, señores. Am-bien-ta-so. Empezaron más fuerte los dorianos pese a jugar fuera de casa (comparten estadio; los fondos nunca se tocan pero las tribunas cambian de chaqueta según quién sea el local) porque su grada está mucho más organizada y eso se nota; tienen grupos en ambos anfiteatros que marcan la pauta y llevan en volandas al personal. No así a su equipo, que aunque inauguró el marcador muy pronto encajó el gol del empate, tras lo cual el fondo genoano, mucho más británico, ergo espontáneo, se vino arriba y no paró hasta el pitido final. Y por supuesto: bengalas y pirotecnia a raudales.

(Mención especial para el camarada Ivan Juric, entonces entrenador del Genoa, gestor de nuestras entradas, amigo común de un amigo de mis amigos croatas y actualmente en el paro, por su expulsión del terreno de juego. Su delito: tocarle los huevos al juez de línea. Y lo más grande: se fue entre los aplausos de la grada local además de los nuestros. Con dos cojones.)

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Dejo Génova arrastrando sentimientos encontrados. Por un lado, la ciudad podría pasar por el sueño húmedo de Tebas; hasta la hora del partido aquello parece una ciudad medio abandonada y los pocos aficionados que se cruzan mantienen una cordialidad bastante sorprendente. Como si no hubiese nada en juego. Desde luego no hay rencor; no hay odio. Por otro, la actitud de ambas aficiones una vez pisan la grada es digna de esos tiempos pasados que todos en este fanzine –autores y lectores– añoramos. Sospecho que muy pocos asistentes se despertaron al día siguiente, lunes, sin estar roncos. Los vídeos que llegaron a mi teléfono después, vídeos grabados dentro de los fondos, muestran el típico trance colectivo de una grada eufórica.

No diré, pues, que es una rivalidad fake. No se pretende nada. Se siente y se padece como supongo se ha sentido y padecido siempre en Génova. No es un derbi de cartón piedra; al revés. Pero es raro. No sabría decir si están a años luz del resto o si, por el contrario, han regresado a los tiempos del blanco y negro. En cualquier caso, es diferente.

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Comentamos esto en el trayecto de regreso a Venecia, donde me espera el avión de vuelta a Madrid. Mis queridos amigos balcánicos opinan como yo. El ambiente dentro del campo contrasta demasiado con lo que (no) hay fuera del mismo. Ellos tampoco esperaban una ensalada de hostias –“they are Italians, for fuck’s sake”– pero sí un poquito de beligerancia.

Por eso deciden ir sobre seguro a la hora de proponer el siguiente viaje.

Empezamos a mirar billetes de avión para marzo.

Destino: Kiev.

 

*Fotos cortersía de Ultras Tifo

Entrevista a Massimo Osti Boyz (2017)

Entrevista publicada en el número #3 de Wannabes Fanzine (2017). 

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Lo primero de todo, ¿quiénes están detrás de Massimo Osti Boyz? Me consta que el número de MCs que cantan bajo las siglas de MOB puede variar, ¿no?

Massimo Osti Boyz surgió, como buena parte de nuestros proyectos, de rebote y sin pensar. Todo empezó con un tema del mismo nombre de Fran y Mario. La cosa fue a más y comenzamos a sacar algunos temas de forma más regular.

Principalmente, Massimo Osti Boyz es el proyecto de Francesco Larocca y Mario de Angelis, aunque nuestra gente siempre es bienvenida si quiere hacerse algún tema. Pero MOB no se queda ahí. Es mucho más que eso. Es una familia. Desde el primero hasta el último (productor, manager, filmmaker…) son MASSIMO OSTI BOYZ.

Vuestro nombre ya indica que sois amantes de la cultura casual. Luego uno escucha las letras de vuestras canciones y ya termina de convencerse. Pero decidnos, ¿os consideráis acaso una “casual band”?

Bueno, siempre es una respuesta difícil. No nos consideramos una “casual band”, aunque sí amantes de la cultura casual. De hecho, tampoco nos autodenominamos casuals. Nos gusta la cultura y todo lo que ello conlleva. Pero también entendemos que se nos queda un poco grande. Nunca nos gustaron mucho las etiquetas. Si bien es cierto que somos apasionados de la ropa y el fútbol y que, en cierta medida, cualquier persona nos podría relacionar fácilmente con el movimiento casual.

No parece que seáis nuevos en esto. ¿Podríais hablarnos un poco de cuál ha sido vuestro camino hasta llegar aquí? Algunos de vosotros tenéis otros proyectos musicales en solitario. ¿Os resulta difícil compatibilizarlo con MOB?

El periplo “musical” de Mario empieza cuando consiguió que le regalasen una guitarra eléctrica con 13 años. Aprendió de forma autodidacta a aporrear el cacharro y a hacer canciones básicas para una banda que tenía en su pueblo. El sonido era algo similar al punk o al Oi!, pero muy de aquella manera. Llegaron a dar algún concierto en Málaga y Sevilla, y grabaron en estudio algunos temas. Antes habían dado algún bolo con otros proyectos similares. Nunca le atrajo mucho el rap que se hacía en España hasta que comenzó a cambiar un poco la escena y comenzaron a aparecer artistas que traían otros ritmos, hablaban de la calle y de los problemas cotidianos desde otra perspectiva. Probablemente no sepa decir ni el título de una canción de Violadores del Verso o Hablando en Plata, pero desde los 15 años empezó a escribir algunas letras y grabar de forma rudimentaria con gente de su barrio. Utilizaban un micrófono de ordenador y un portátil, grabando directamente el sonido ambiente con una base sonando por unos altavoces y ellos cantando. Nada de pistas o mezclas. Como era de esperar, jamás sacaron nada serio. Esto cambió hace unos años, a raíz del reencuentro con uno de esos chavales. Comenzaron a grabar algunos temas y a subirlos a YouTube. Hace menos de un año se abrió un canal donde comenzó a subir temas en solitario y al final resultó el embrión del actual canal MOB OFFICIAL.

En el caso de Fran, desde siempre escuchó rap de todo tipo y mostró inquietud por todo lo nuevo que iba saliendo, tanto nacional como extranjero. En su barrio también toda su gente estaban al tanto de lo que iba saliendo, escribían letras, improvisaban… Y al final pues acabó imponiéndose la lógica. Comenzó a grabar algunos temas también con Mario y a subirlos a YouTube.

Todo eso culminó, como apuntábamos antes, con la consolidación de un proyecto unitario, más organizado y mejor definido.

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Además de las voces cantantes de MOB, ¿a quién confiáis la producción de vuestros temas? ¿Y la grabación de vuestros videoclips?

Hemos trabajado con diferentes productores. Le tenemos especial cariño a Space Dealers, ya que fueron los primeros productores que nos dieron la oportunidad de trabajar con beats que no fuesen descargados de Internet, etc. Y porque siempre nos han apoyado. Actualmente estamos trabajando sin descanso con Fat Kingdom, probablemente uno de los productores con más calidad de España, aunque aún no esté reconocido. En el futuro lo tendréis hasta en la sopa. Además, ya compartimos algo más que “negocios” y ese vínculo es muy importante a la hora de trabajar. Sabe lo que buscamos y conecta muy bien con nosotros.

La grabación y mezcla de los temas corre a cargo de Jhonny Bethoven, uno de los productores más importantes de España. Siempre nos saca el sonido que buscamos y estamos muy satisfechos con su trabajo.

Los videoclips corren a cargo, por norma general, de Vichyshoot. Él es parte de la familia. Forma parte de MOB desde el minuto uno. Aporta muchas ideas en todos los terrenos y está constantemente al lado de nosotros. Controla del tema vídeo, iluminación, etc. Y, pese a que somos unos desgraciados y a nuestro presupuesto low cost, conseguimos sacar cosas con bastante calidad.

Y bueno, por nombrar a alguien más, también tenemos al señor Mayorsaphire. El auténtico manager hijo de puta. Sirve para cerrar conciertos o para partirte las piernas. Fundamental un tipo así a nuestro alrededor. Al margen de bromas, aporta muchas ideas en torno al grupo y es uno más. Es un hermano, desde que comenzamos nos ha apoyado y vela por los intereses de la familia.

Por aquí, la verdad, tenemos bastante poca idea del trap  en general. Lo cierto es que no es un estilo que se haya reivindicado nunca como perteneciente a la cultura casual o siquiera cercano a las gradas. ¿Qué es lo que os atrae de él? ¿Podríais citarnos algunas de vuestras principales influencias?

Bueno, partiendo de la base de que tampoco consideramos que hagamos trap. Realmente hacemos lo que nos sale de los huevos. Como hemos dicho antes, estamos bastante al margen de etiquetas. Hay mucha gente que relaciona el autotune con el trap, o el 808 con trap. Y realmente no tiene que ver una cosa con la otra. Nos la suda como se llame lo que hacemos. Usamos autotune porque no somos cantantes y es la única manera de que suene medio decente. Además nos gusta como queda.

Sin más. Pero si queremos hacer un tema sin autotune, pues lo hacemos. Nos da igual.

El tema de la relación o no con las gradas o la cultura casual es algo que nos han repetido hasta la saciedad y nos hace bastante gracia. Sentimos joderle a la gente la burbuja, pero no estamos en Inglaterra en los 70 disfrutando de sesiones de música negra. Los chavales de los barrios no están escuchando Oasis, Cock Sparrer o acid house. Es algo lógico, entendemos, que en un contexto determinado, en una época determinada, la gente joven se mueva en conciertos o fiestas de géneros musicales actuales. Y por ende, toda la gente joven que puebla las gradas. A partir de aquí cada cual que escuche lo que le dé la gana. Nosotros podemos disfrutar en una fiesta de reggaeton, o en un concierto de punk. Nos la suda. Hablamos de nuestra vida en las canciones, y nuestra vida está relacionada íntimamente con las gradas. Es inevitable. Habrá gente que lo compre y gente que no.

En cuanto a nuestras influencias. Pues de todo tipo, tanto en la vida misma, como en lo musical. Centrándonos en lo musical, pues de todo tipo: desde flamenco, rap, trap, música latina, hasta rock, Oi!, música electrónica… No sabríamos decirte algo concreto. Todo es influencia.

Lo cierto es que el trap es un género no exento de polémica. Por un lado, la imagen gangsta que presenta no es muy apreciada por ciertas personas. Hay incluso quien dice que en la mayor parte de los casos no es más que mero postureo, ¿estáis de acuerdo? También se le acusa de machista por la forma en que determinados artistas se refieren a las mujeres. ¿Cómo veis vosotros todas estas críticas?

Siendo francos, nos da absolutamente igual la imagen que quiera vender cada artista. Nosotros ni vamos de gangsta ni vamos de nada. Hablamos de lo que vivimos. Realmente nos da igual siquiera si a alguien le puede representar lo más mínimo. Hacemos lo que hacemos porque nos llena. En ocasiones porque nos ha ayudado a no acabar en la mismísima mierda. Lo demás nos da absolutamente igual.

Pero también hemos de dejar las cosas claras. Hay mucha hipocresía. El postureo al que se hace referencia en la pregunta es algo muy abstracto también. Todavía no entendemos muy bien quién reparte ese carnet. Conocemos muchos posturas, y la mayoría no tienen nada que ver ni con el rap, ni con el trap, ni con nada relacionado con esto. Personalmente no nos importa lo más mínimo lo que haga cada uno. A nosotros no se nos caen los anillos ni necesitamos vender humo a nadie. Personalmente, el que hable de tráfico de drogas, armas, etc, perfecto, si lo ha vivido o lo ve cerca ole sus huevos. Si eres un mentiras, que quieres ser lo que no eres, pues peor para ti. Tarde o temprano todo se sabe. No vemos la diferencia entre gente que cante de esto o de ponerse de speed en conciertos y pelearse con nazis malvados. A fin de cuentas, luego la mayoría son mentira en ambos casos.

Sobre el tema de la mujer, seguimos viendo la misma hipocresía. Por decir “puta” en una canción no eres machista. Esto creo que ya está superado. Ahora bien, no nos gusta que se trate a las mujeres como objeto o de manera despectiva, ni en la música, ni en ningún ámbito de la vida.

¿Os interesa algún otro tipo de música fuera del trap? ¿Qué nos decís de otros géneros tradicionalmente asociados a la cultura casual como el indie, el Oi!, el Madchester o cierta música electrónica tipo acid house? ¿Cuál creéis vosotros que sería el género musical más representativo del casualismo?

Hemos señalado anteriormente que escuchamos de todo. Posiblemente trap sea lo que menos, aunque siempre estamos atentos a todo lo que sale. Algunos de nosotros hemos quemado mucho algunos grupos como The Stone Roses u Oi! de todo tipo, en especial los clásicos.

Las fiestas de electrónica también son lugares habituales para mucha de nuestra gente. No nos cerramos a nada.

Creemos que definir un género musical representativo del casualismo es caer en un error. Cada persona es de su padre y de su madre. La exclusividad no solo viene de la mano de marcas de ropa, sino también de mantener tu autenticidad. Ser diferente  al resto y no ser un borrego. No vamos a escuchar X música o vestir X marcas porque nos obligue el manual del buen casual.

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Vemos que habéis participado en festivales como ‘Fuck the RAC’ en Vitoria, por lo que entendemos que os consideráis una banda antifascista, ¿no es cierto? En vuestras letras, sin embargo, tampoco parece que temas de política o antifascismo sean ni mucho menos el hilo conductor como en la mayoría de bandas antifas, sino que más bien vuestras letras giran en torno a vivencias personales y las gradas. En vuestra opinión, ¿deben ir la música y la política de la mano?

Somos antifascistas. Por descontado. Ni nos avergonzamos, ni renegamos de ello. Todo el mundo lo sabe y nunca nos escondemos. Ahora bien, no hacemos música política. Ni pretendemos hacer política con nuestra música. No pretendemos lucrarnos vendiendo ideas políticas. Hacemos música como desahogo, para pasárnoslo bien, para expresar sentimientos o para no morirnos.

La cuestión de la política ligada a la música. Lo vemos bien. Es normal. La política está en todas partes. De hecho respetamos a artistas que verdaderamente hacen política con su música y que lo pagan caro con penas de prisión. Puede no gustarnos su estilo, pero compartimos plenamente su mensaje y hacemos nuestra la reivindicación de su libertad y por la libertad de expresión. Es el caso reciente de La Insurgencia o Pablo Hasel. También entendemos que hay muchos grupos de música, cantantes o artistas que se autodenominan antifascistas y que, aunque lo repitan hasta en la sopa, no dejan de ser caricaturas que jamás han aportado ni aportarán nada a un movimiento político serio.

Ya metiéndonos en temas más ultras, decidnos ¿deben ir la política y las gradas también de la mano? Algunas personas sostienen que ha existido y existe una politización excesiva en nuestras gradas que, de hecho, ha contribuido a la lenta muerte del movimiento ultra. ¿Estáis de acuerdo?

La respuesta es parecida a la anterior pregunta. Es inevitable que la política esté ligada a las gradas. Más en un Estado como el español. Ahora bien. No nos gusta convertir los grupos ultras en un escaparate político o en organizaciones políticas. En primer lugar porque nadie tiene que demostrar nada a nadie.

Se sabe cada grupo de que pie cojea. No hace falta sacar un festín de banderas para reafirmarse y ser más “antifa” o más nazi. Al estadio vas a alentar a tu equipo, que no se os olvide. Pero tampoco caemos en el discurso facilón de “eliminar la política de los grupos”, etc. Por otro lado, convertir un grupo en una pseudo-organización política no hace otra cosa que desmovilizar a la gente que de verdad quiera militar en alguna organización seria, sindicato o partido.

Pensamos que la extrema politización no es la principal causa de la muerte progresiva del mundo ultra, aunque quizás influya. La principal causa en España creemos que es la falta de mentalidad por parte de la mayoría de grupos que no han parado ni un instante de mirarse su ombligo y reírse del contrario en sus males. La excesiva utilización de armas, la falta de movilización conjunta ante la represión, etc.

¿Pertenecen los miembros de MOB al grupo malaguista La Costa Nostra? ¿Cómo andan las cosas por La Rosaleda este año a nivel de ultras?

Sí, pertenecemos a La Costa Nostra. Nuestro grupo no se ha planteado contestar ninguna entrevista, por lo tanto poco más os podemos decir.

Respecto a La Rosaleda, existen varios grupos, aparte del nuestro. Todos conforman una Grada de Animación sostenida por el club. El principal motor de dicha grada es el Frente Bokerón, grupo histórico de nuestra ciudad que acaba de cumplir 30 años de historia. Por otro lado Malaka Hinchas, grupo de animación que no se considera ultra y otros grupos pequeños como Infames MCF o la Guiri Army.

¿Qué opinión os merece el actual presidente del Málaga CF, el jeque Abdullah Al Thani?

Al contrario que otros, jamás nos abrazamos (literalmente) a la idea de que este señor presidiera nuestro equipo. Hablando claro, nunca nos hizo ni puta gracia. Eso sí, nos echamos buenas risas con su dominio del Twitter y sus salidas de tono. El destrozo que puede hacer en el equipo es interesante. Pero de momento parece que las aguas están mansas por la ciudad en cuanto a movimientos críticos con él.

Deportivamente hablando hay poco que decir. El desastre de esta primera vuelta creemos que está claro.

En vuestro tema Limitless hacéis referencia a las famosas quedadas en los montes. Suponemos que no son algo ajeno para los miembros de la banda, ¿verdad? ¿Creéis que estas quedadas pueden llegar a ponerse de moda en nuestro país? ¿Veis algo positivo en ellas?

Solo puede entenderlo el que lo ha vivido. Lo más positivo es, sin duda, la ausencia de multas y, si me apuras, heridos graves o muertes. Ausencia total de armas. No estamos aquí para matar a nadie. Se trata de respeto al rival y jugar con deportividad. Todo son ventajas. Hay gente que se tira una vida ladrando. Y gente que queda y soluciona sus problemas de manera decente. Para todos ellos nuestros respetos. Está claro que en España habrá reticencias por parte de muchos grupos, y es comprensible. Pero creemos que el futuro pasa por esto.

Durante muchos años una parte del antifascismo en este país miró el casualismo con algo de recelo, por decirlo suavemente. Hoy en día esto está prácticamente superado y celebramos que así sea. Sin embargo determinadas personas de izquierdas siguen sin entender esta cultura. ¿Alguna vez habéis sentido incomprensión tratando de explicar esta movida a gente que te dice que gastarse 800 euros en una chaqueta es “capitalista e inmoral”? ¿Qué les responderíais a estas personas?

Era curioso cuando te argumentaban acerca del “dineral” de tu ropa y de lo capitalista que eras, llevando Martens, bomber Alpha y unos Levi’s. Esa gente no ha comprendido nada. Un trabajador es explotado generando una plusvalía. Gana un salario el cual se gasta en lo que le dé la gana. ¿Hay diferencia entre una marca u otra? ¿Hay diferencias entre comprar en el Decathlon y comprar una Stone Island? Posiblemente Decathlon explote más a sus trabajadores y el modo de producción de la prenda conlleve más volumen de explotación. Por lo tanto este argumento que a veces escuchas solo centra el “grado de capitalista que eres” en base al dinero que te cuesta una prenda. Ahora bien, ahí está cada uno para saber qué quiere gastarse. Nosotros trabajamos, pagamos alquileres, coches, facturas, multas, hacemos malabares para conseguir ropa. Nos buscamos la vida como sea.

¿Quién va a decirnos nada de inmoral o capitalista? Somos trabajadores, somos de clase obrera. El dinero que conseguimos con nuestro sudor y esfuerzo nos lo gastamos como nos salga de las pelotas.

¿Cabe algún tipo de autocrítica dentro del movimiento ultra patrio? Ahora la gente se rasga las vestiduras con la Ley del Deporte, pero aquí se ha pedido siempre más y más represión para el contrario político, o se ha dado una imagen de puertas afuera lamentable, o se ha ido a las peleas como el que va a tomar Berlín, o se ha asesinado gente… ¿de verdad estas cosas no cuentan nada?

Lo de las peleas con más armas que la toma de la Bastilla es una puta mierda. Las cosas como son. Pero tampoco nos quejamos. Es lo que hay, por suerte o por desgracia. La respuesta de las quedadas bien podría aplicarse aquí. Si no quieres armas, lo tienes muy fácil. Aunque está claro que no todos los grupos confían en los demás, y con razón. Y probablemente el uso indiscriminado de armas, etc. haya influido en la progresiva instauración de un sistema de sanciones totalmente desproporcionado. Pero en parte es lo que nos merecemos. No se puede ir a un enfrentamiento con una primera línea con más acero que en Camelot, o con cien personas con palos y cascos.

Lo de pedir más represión a los demás grupos es absurdo. Pero ya no solo en el terreno del movimiento ultra, sino también en el entorno de los movimientos políticos o de la calle mismamente. Está claro que hay casos extremos. Pero por amor de Dios, pedir ilegalizaciones de otros grupos o alegrarse de la represión que sufren es dantesco.

Vayamos con otros temas. En el videoclip de Loco grabado en el centro de Gasteiz, si no me equivoco aprovechando un viaje para dar uno de vuestros bolos, estrenasteis patrocinio de Izquierda Casual y Adrenaline Terraceswear. ¿Cómo surgió esta relación? ¿En qué consiste? ¿Fue una colaboración puntual o esperáis seguir haciendo proyectos con ellos?

Pues surgió un poco de casualidad. Tanto con la gente de Izquierda Casual, como de Adrenaline Terraceswear, mantenemos una relación de amistad desde hace ya bastantes años. Los consideramos como de la familia. Nos regalaron algunas prendas y decidimos sacarlas en el video de Loco, como bien dices grabado en Gasteiz. Como agradecimiento introdujimos los logos de las marcas y sus redes sociales para darles también un poco de bombo, dentro de nuestras posibilidades. Hemos hecho algunas sesiones de fotos para Izquierda Casual y Adrenaline y ha ido continuando la colaboración mutua.

Tenemos varias sorpresas respecto a estas colaboraciones que esperemos pronto vean la luz. Estamos muy cómodos trabajando con ellos y siempre nos han apoyado. Qué menos que ayudarles en todo lo que podamos.

En Málaga hay bastante turismo británico. Me pregunto si gracias a ello habéis tenido oportunidad de acercaros a la escena en Reino Unido. ¿Os consta movimiento de firms británicas en Málaga del mismo modo que existe en otras regiones de sol y playa como, por ejemplo, Mallorca?

Tenemos contacto con alguna comunidad de scallies de varios pueblos de la costa. Pero poca cosa. Existe mucho turismo británico, pero tampoco hemos visto un movimiento más o menos organizado, como puede existir en Mallorca. Si bien es cierto que hay multitud de pubs donde puedes conversar con miembros de firms británicas. Y no solo eso. Los veranos suelen ser muy divertidos por estas tierras.

Además de Stone Island y C.P Company, ¿qué otras marcas están entre vuestras predilectas? También vemos que os gustan bastante los chalecos plumíferos… ¿No os dan un poco de calor con el tiempo de Málaga? 😊

En cuanto a las marcas predilectas cada uno conserva un poco sus propias preferencias. MA Strum, Nemen, Fila Vintage, Ellese, de todo un poco. Adidas, Diadora o Saucony para el calzado…

Sobre los chalecos, qué decir. La verdad es que vienen bastante bien para el tiempo de Málaga, sobre todo en las épocas de entretiempo, donde la humedad del clima hace que haya noches frescas, pero sin la necesidad de utilizar un abrigo.

¿Os atrae algún otro tipo de estética como por ejemplo la propia del hip-hop? En vuestra vestimenta se adivinan ciertos elementos que no son necesariamente propios del casualismo, de ahí la pregunta…

No nos llaman mucho la atención elementos estéticos habitualmente relacionados con el hip-hop. Sí tiramos mucho de chándal. Solemos entrenar habitualmente y es una manera cómoda de moverte por el barrio, el gimnasio, etc. Como comentábamos en preguntas anteriores no hacemos ascos a nada y no nos etiquetamos.

ADRENALINE

En alguno de vuestros temas hacéis referencia a la serie de televisión Peaky Blinders y el nombre artístico de uno de vosotros, Mario de Angelis, es un personaje de Roma Criminal. Evidentemente tenéis buen gusto en cuanto a series. ¿Qué otros títulos figuran entre vuestros favoritos?

Hijos de la Anarquía (aunque Mario no la soporte), Boardwalk Empire, Gomorra, también somos de los que han visto Narcos y tal, pero sin duda la numero uno a día de hoy es Fargo. La tercera temporada ha superado todas las expectativas.

Nos permitimos el lujo de recomendar también algunas películas que están en nuestra cabecera: True Romance, Drive o Natural Born Killers.

Esta entrevista está siendo contestada a mediados de otoño de 2017. Eso significa que, para cuando salga publicada, seguramente haya novedades respecto a MOB. ¿Qué nos podemos esperar del grupo en los próximos meses?

Bueno, tenemos varias sorpresas en la palestra. A principios de 2018 verá la luz el primer trabajo conjunto de Massimo Osti Boyz, producido íntegramente por Fat Kingdom y editado en formato físico y en las plataformas digitales habituales (Itunes, Spotify y YouTube).

Aparte, tanto Mario como Francesco están preparando una mixtape cada uno, que también verá la luz a principios de año y también con Fat Kingdom a los mandos.

También estamos cerrando algunas fechas y, previsiblemente, se darán algunos conciertos por todo el Estado para presentar estos trabajos, si todo sale como está previsto. Así que se prevé un inicio de año intenso.

Muchas gracias por la entrevista y suerte con el proyecto. A partir de aquí tenéis carta blanca para añadir cualquier otra cosa que creáis necesaria.

Un placer contestar esta entrevista para Wannabes Fanzine, sobre todo porque hemos sido seguidores de la publicación desde sus inicios y la consideramos un referente. Echamos en falta una mayor regularidad (por señalar algo negativo), pero sabemos lo que conlleva una publicación en la que prima la calidad. Ha sido una grata sorpresa la publicación de este tercer número y el hecho de contar con nosotros para el mismo. De nuevo gracias.

Para finalizar os deseamos suerte en vuestra andadura y os pedimos que no nos privéis de los artículos que nos traéis en cada número. ¡Larga vida a Wannabes Fanzine!

ICB

Ya disponible Wannabes #4

El cuarto número de Wannabes ya está disponible.  Para hacer un pedido, sigue las instrucciones que indicamos aquí. Los contenidos son:

Portada– Entrevista-reportaje a Kosio

– Crónica The Streets @ Brixton

– Entrevista-reportaje a Mick Roberts (The Bridewell Taxis)

– Entrevista a Mark Chester

– Reseñas de fanzines, revistas, libros y discos

44 páginas a todo color. Precio: 3 € + envío

 

También tenemos disponibles unas boxsets de The Bridewell Taxis que su cantante Mick Roberts, a quien entrevistamos en este número, nos ha hecho llegar. Se trata de una edición de lujo con hasta 6 cd’s que incluye todo el material que la banda grabó a lo largo de los años: el mítico recopilatorio Invisible To You ’88-’91, el álbum Cage, sesiones de John Peel, un directo en la universidad de Leeds, etc. El precio de esta caja son 40 €, envío incluido. Puedes combinarlo con la compra de varios fanzines para ahorrar en gastos de envío.

 

 

 

Footie Songs II

En el segundo número de Wannabes, allá por 2014, os traíamos diez canciones relacionadas con el mundo del balompié. Pero el tema de las canciones futboleras da para mucho más, así que aquí tenéis una segunda remesa de footie songs. No puedo prometer que esta sea la última vez que os dé la brasa con el tema, lo siento…

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Tony Britten – Himno de la Liga de Campeones de la UEFA (1992)

Empezamos con el mítico himno de la Champions, ese que se escucha cada vez que saltan los equipos al terreno de juego en un partido de Liga de Campeones. Son ya unos cuantos años viendo fútbol y aun así, cada vez que lo escucho en directo, me sigue poniendo la carne de gallina.

El himno como lo conocemos es una adaptación del compositor inglés Tony Britten de una pieza clásica de Händel, Zadok, the Priest, perteneciente a los Himnos de Coronación del monarca inglés Jorge II. Habiendo escuchado ambos, original de Händel y adaptación futbolera, no veo por qué alguna gente dice que se trata de un plagio. Sin duda estamos ante algo completamente nuevo y en cualquier caso, nadie ha dicho nunca que se trate de una pieza 100% original. Lo que es evidente es que funciona de maravilla para darle ese aire de solemnidad y trascendencia a la mejor competición del mundo. Pocas cosas tan buenas ha hecho la UEFA jamás.

Oldies But Rudies – Hooligan (2016)

Aunque a muchos no les guste, aunque a muchos les parezca uno de los aspectos oscuros del deporte rey, es innegable que el hooliganismo forma parte del fútbol. La realidad es la que es y para disgusto de Tebas y compañía, no desaparecerá así tan fácilmente. Por lo tanto, una canción que hable de hooligans pegándose también tiene cabida en esta lista.

Si encima la canción en cuestión es un tema de reggae, apaga y vámonos. Oldies But Rudies es un sound system madrileño formado por dos conocidas figuras de la escena jamaicana capitalina que hace algunos años empezaron a poner sus propias voces sobre riddims de temas clásicos y que desde entonces son el alma de los guateques. En Hooligan cantan encima de la versión instrumental del Wiggle Waggle, mítico skinhead reggae de The Wanderers, y hablan de unirse a la mob, de liarla en las gradas, de no tener miedo y de correr a los hooligans rivales. El video de YouTube muestra diversas imágenes de boot-boys setenteros haciendo el mal. Qué se le va a hacer, unos tienen a corruptos, mojigatos y pesados varios promoviendo la tolerancia y el fair play en las gradas y otros tienen skinhead reggae del bueno que haría bailar hasta a Margaret Thatcher. Mala suerte.

GGFuma – Sa Bandiera de su Coru

Nunca olvidaré la respuesta que me dio en cierta ocasión un veterano ultra romanista cuando le pregunté acerca de qué grupo ultra italiano le había impresionado más en un scontri. Los Sconvolts del Cagliari, fue su respuesta. Yo esperaba que dijera los napolitanos, los veroneses, los bergamaschi, o incluso sus eternos rivales de la Lazio, pero en cambio me habló de un pequeño grupo de una ciudad de apenas 150.000 habitantes en la isla de Cerdeña. Pocos, sí, pero con “buona mentalità” decía. Y según parece, con unos cojones como el Coliseo de grandes.

Los Sconvolts del Cagliari tienen además una especie de himno no oficial. Se llama Sa Bandiera de su Coru (en sardo, “La Bandera de su Corazón”) y fue grabado por unos tal GGFuma. Y es un temazo. Escúchenlo y juzguen ustedes mismos. Aunque de la banda GGFuma, eso sí, no he encontrado más información por ningún sitio. Es como si solo se hubieran juntado para componer este tema. Sea como fuere, un himno ultrà del que si yo fuera hincha del Cagliari, me sentiría la mar de orgulloso.

Nelly Furtado – Força (2004)

Si Nick Hornby metía el I’m Like A Bird de Nelly Furtado en su genial 31 canciones, yo traigo a esta lista un tema bastante mejor de la susodicha.

Y es que a las puertas de la Eurocopa de 2004 celebrada en Portugal, la artista canadiense de padres lusos lanzó este tema incluido en su segundo álbum, una bonita canción pop con la que rendía tributo a sus raíces y de paso mostraba su apoyo a la selección portuguesa. La canción se convirtió en el himno oficial del campeonato e incluso Nelly Furtado tuvo ocasión de interpretarla en la final entre Portugal y Grecia, en la típica ceremonia que se monta antes del encuentro. Bastante mejor que la basura inaguantable con la que las Shakira, los Pitbull o los Nicky Jam de turno nos taladran los oídos año tras año cuando llega una cita futbolística importante.

Carolina Durante – El Himno Titular (2018)

Y aún mejor que el tema de Nelly Furtado es este de los madrileños Carolina Durante, cuatro indies malasañeros que desde hace unos meses se pasean por los principales festivales patrios como la nueva sensación del indie nacional. Durante el Mundial de Rusia se viralizó entre los hinchas españoles su brillante anti-himno, El Himno Titular, gracias al cual descubrí a esta prometedora banda. Shoegaze, distorsión o muerte, vocalista que recuerda al mejor pop-punk de la movida madrileña y letras cachondas y sarcásticas. “Si España cae eliminada / ya no se sale, se saldrá mañana”. Más lo escucho y más me gusta. Por fin se empiezan a hacer canciones futboleras decentes por estos lares.

Four Lions – We Are England (2016)

Con motivo de la Eurocopa de 2016 que siempre recordaremos como la de los hools rusos poniéndose las botas, el bueno de Shaun Ryder se juntó con el productor Paul Oakenfold, su compañero en Black Grape (de los que hablaremos enseguida) Kermit y el DJ de drum’n’bass Goldie para crear, bajo el nombre de Four Lions, este estupendo himno no oficial de apoyo al combinado nacional inglés. Un tema que celebra la diversidad cultural de Inglaterra a ritmo de música fiestera rollo Happy Mondays, con ese pegadizo estribillo “We are England till we die” y con un videoclip en el que salen por igual hombres y mujeres de distintas razas, además de Irvine Welsh (aunque es escocés y según tenía entendido, le daba un poco de alergia todo lo inglés) y el gran Bez echándose unos bailes. Curioso que en el vídeo aparezca la Union Jack pero no así la cruz de San Jorge, se conoce que para algunos ingleses esta bandera sigue teniendo connotaciones racistas. Igual Shaun Ryder, antaño provocador nato, aquí se pasa un pelín de políticamente correcto, pero es Shaun Ryder y por mi parte tiene bula papal, así que no importa. Temazo máximo.

Black Grape & Joe Strummer – England’s Irie (1996)

Seguimos con Shaun Ryder, el perry boy que más alto ha llegado en el negocio musical. Tras la disolución de Happy Mondays en 1993, un Shaun Ryder aparentemente limpio de drogas y dispuesto a pasar página con su antigua vida de juerguista empezó a componer algunas de las mejores canciones de toda su carrera junto a su nueva banda, Black Grape. Así, en plena vorágine del britpop, su primer álbum It’s Great When You’re Straight… Yeah fue número uno en ventas y aún se sigue recordando como uno de los trabajos más divertidos de aquella década. Mezclar funk, rap, guitarras y ritmos electrónicos en un LP y que el resultado no suene a pastiche está al alcance de muy pocos. Que encima la reacción más habitual al escuchar este álbum por primera vez sea de euforia y de querer escucharlo una y otra vez en bucle, está solo al alcance de los genios de la música.

Por si fuera poco, en 1996 Ryder se juntó con ese otro genio de la música llamado Joe Strummer y con Keith Allen (co-autor de World In Motion) para parir England’s Irie, el Three Lions macarra y fiestero que nunca llegó a ser canción de la Eurocopa. Un tema de apoyo a la selección inglesa que repite esa ecléctica fórmula de Black Grape donde los instrumentos acústicos se mezclan con los electrónicos, los ritmos bailongos con los riffs de guitarra y los coros contagiosos con MC’s rapeando. Y mola mucho. Y hostia, ¡Joe Strummer por fin haciendo una canción futbolera!

Depth Charge – Goal (1990)

Otro himno noventero. Y es que en los noventa las canciones de fútbol empezaron por fin a colarse en las radiofórmulas. Recién estrenada la década, con toda la publicidad que recibían bandas como Happy Mondays o Stone Roses (a las cuales los medios solían referirse utilizando el adjetivo scally), el fútbol empezó a verse como algo cool. Atrás iban quedando los tiempos en los que el fútbol solo se relacionaba con la violencia de sus hinchas y los únicos que lo reivindicaban eran los inadaptados y los grupos de Oi!. Antiguos apestados, ahora esos mismos hinchas eran admirados y con ellos sus actitudes, sus códigos, su forma de vestir, su jerga, su música y su origen obrero. La glamurización del fútbol, un proceso que le vino muy bien a todos aquellos que querían convertirlo en el magnífico negocio que es hoy, empezó con los casuals y su estilo de vida desfilando por las revistas musicales del momento.

En consecuencia, en 1990, era cool que un DJ londinense de música electrónica sacara un tema llamado Goal bajo el alias de Depth Charge. Eran nuevos tiempos y ahora el fútbol se celebraba como algo guay e inclusivo. Una rave para todos y todas, más que la guerra que proponían los Cockney Rejects. Sin duda Goal suena exactamente a eso. Con extractos de audio de partidos de la selección brasileña, el equipo favorito de Depth Charge, reivindica el fútbol como un pasatiempo multicultural divertidísimo. Y es un gran tema, que dicen los expertos es pionero dentro del house británico en el uso de samples.

The Royal Landscaping Society – 2010 (2018)

Aunque no es tan buena como El Himno Titular de Carolina Durante, este grupo sevillano de pop melancólico con sintetizadores también grabó poco antes de comenzar el Mundial de Rusia una canción sobre la selección, en este caso sobre las gestas sudafricanas de 2010. Y es que después del lamentable espectáculo ofrecido este verano, solo nos queda agarrarnos a la melancolía de cuando éramos los mejores.

2010 te gustará si te gustan The Postal Service, los New Order de Run y si aún te emociona ver repetido el gol de Iniesta en Johannesburgo.

Half Man Half Biscuit – Friday Night and the Gates Are Low (1995)

Último cartucho de esta lista. En realidad de Half Man Half Biscuit, esa extraña banda proveniente de los mismos barrios de Liverpool donde surgió el casualismo, podríamos elegir más de una canción futbolera, ya que su discografía está plagada de ellas. Y es que HMHB eran acérrimos seguidores del Tranmere Rovers y hacían coincidir sus conciertos en otras ciudades con partidos del equipo fuera de casa. En cierta ocasión, saltaron a los titulares tras rechazar una actuación en directo en el prestigioso programa de televisión The Tube, pues coincidía con un partido del Tranmere contra el Scunthorpe United. Los productores del programa no podían entender cómo unos chavales que empezaban en el negocio de la música estaban dispuestos a rechazar semejante oportunidad por ver un partido de cuarta división. Ni siquiera el ofrecimiento por parte de la cadena de televisión de llevarles en helicóptero desde Newcastle a Prenton Park una vez terminara la grabación les convenció, ya que según su guitarrista y letrista Nigel Blackwell, “habríamos llegado allí después de la primera parte”.

Para cerrar esta lista he elegido un tema que, con ese tono socarrón tan propio de la banda, hace una brillante radiografía de ese “fútbol moderno” que ya a mediados de los noventa HMHB veían como algo nefasto para los hinchas de toda la vida: “Méteme una hamburguesa en la boca / Pon un asiento debajo de mi trasero / Compra la camiseta, los pantalones y los guantes / Consigue la huevera sudada del portero / Apunta el arma a tu pie / ¿Se supone que esta es mi casa?”. También hablan de los nuevos aficionados al fútbol que empezaban a sustituir a los antiguos, fieles y ruidosos hinchas: “Mi prometida dijo que fue divertido / A pesar de que ganaron los otros / No puedo soportarlo más / Estabas ciego pero ya verás / La asistencia al partido fue de cuatro gatos”. El resto de esta brillante letra la podéis leer -en inglés- aquí. ¡Enormes Half Man Half Biscuit!

Álex

Entrevista a Liam (New York Red Bulls)

A continuación podéis leer la entrevista que recientemente le hizo Mr Quely a un casual de los New York Red Bulls con motivo de un artículo que nuestro querido colaborador está preparando y que tiene previsto salir publicado en el tercer número de Wannabes… sí sí, habéis leído bien, tercer número de Wannabes. Sirva esta entrevista como pequeño -y aviso, muy tempranero- adelanto del mismo. Mil gracias a Liam por sus respuestas.

ENGLISH VERSION HERE

 

Si no me equivoco, eres seguidor de Red Bulls de Nueva York y de la escena casual. En España, las personas que siguen la subcultura casual forman generalmente parte del grupo ultra de su equipo. ¿Perteneces a una firma independiente o a Garden State Ultras? ¿Cuántos casuals son hinchas de Red Bulls? En un sentido más amplio, ¿los casuals en Estados Unidos forman firmas independientes o están integrados en otros grupos? ¿Sería correcto definir la escena casual en Estados Unidos simplemente como una tendencia estética, una moda adoptada por los aficionados como sucedió, y sucede, en Europa?

En efecto, soy fan de los New York Red Bulls. Soy miembro de Garden State Ultras, y operamos más o menos independientemente de la organización Red Bulls. Nuestro grupo se formó como grupo de apoyo independiente en 2005, pero desde entonces se ha ganado un reconocimiento “oficial” por el club (aunque en realidad eso no nos guste demasiado). A pesar de todo ello, no tenemos ninguna conexión con el club de la forma que muchos equipos y grupos más recientes tienen, de lo cual ya hablaré más tarde. En su mayor parte, la mayoría de hinchas que podrían ser considerados casual o hooligans o algo así son miembros de grupos de seguidores, por lo general más pequeños y más apasionados, que siguen el estilo ultra. No hay firmas en los Estados Unidos en el sentido tradicional inglés del término. La mayoría de los grupos más grandes no están formados por casuals, y también hay muchos grupos formados por aficionados latinoamericanos que adoptan un estilo barra brava, pero no visten al estilo casual ya que ese estilo no es muy popular en América Latina. Aquí hay quizá unos 20-30 de nosotros que son casuals, y hay más de 100 miembros en total en GSU (aunque en un típico fin de semana por lo general sólo verás a 50-75 de nuestros miembros). Yo diría que los casuals en América han surgido en gran parte por las mismas razones que indicas. Es un estilo de moda que hemos adoptado por razones similares a las adoptadas por los europeos. Creo que la mayor diferencia entre los casuals estadounidenses y los europeos, sin embargo, es el clima. Nuestras ligas se disputan en verano, y comparado con el estilo casual creado por la gente en Inglaterra, donde hace mucho más frío que aquí, ha variado un poco.

¿Cuándo comenzó tu interés por la escena casual? ¿Y cómo? ¿Hay un momento específico, o detonante, que tengas en tu memoria?

Me he interesado por el fútbol desde que comencé a conocerlo cuando tenía unos 5 años, recuerdo haber visto a los Red Bulls (que eran entonces los MetroStars) en la televisión cuando era joven, y mi interés creció desde entonces. Creo que descubrí a los casuals a través de la red, pero no recuerdo el momento exacto en el que lo hice. Recuerdo haberme documentado más sobre el estilo en sí, lo que me llevó a investigar sobre el mismo. Empecé a acudir a los partidos de fútbol cuando tenía unos 17 años en 2010, me uní a los Ultras un par de años más tarde, y en ese momento recuerdo que sólo sabía que los casuals llevaban ropa cara, pero no qué tipo de ropa en concreto. Tras un tiempo fijándome, me quedé con el gusto por las adidas y por las camisas.

En cuanto a la violencia, en Europa tenemos la impresión de que en los Estados Unidos no es un fenómeno muy habitual. ¿Es correcta esta impresión? ¿Existen fuertes rivalidades entre hinchas de diferentes equipos? ¿Podrías dar algunos ejemplos? Y cuando hay violencia, ¿cómo es? ¿Se actúa con los ultras o independientemente?

Tienes razón en que no hay mucha violencia aquí. Esto se debe principalmente a que la cultura del fútbol es algo nuevo, así como a que los viajes en Estados Unidos son difíciles y caros. No tenemos el servicio de tren que disfrutan en Europa, y muchos equipos están muy alejados, la mayoría de las veces no entramos en contacto con los aficionados de otros equipos. Además, muchos estadios no se construyen en las áreas urbanas, por lo que es muy difícil el enfrentamiento directo. Tengo la suerte de vivir en el noreste de los Estados Unidos, que es la parte más antigua y densamente poblada del país, por lo que hay varios equipos rivales a una distancia relativamente cercana para hacer desplazamientos (Philadelphia, DC United, New York City, New England, Montreal, Toronto e incluso Columbus, Atlanta y Orlando están relativamente cerca). Estos viajes cercanos se han vuelto violentos, y probablemente lo seguirán siendo en el futuro. En 2015 se publicó un vídeo en la red mostrando una pelea entre mi grupo y una firma de New York City. Este video ha sido visto por mucha gente y ridiculizado por muchos en Europa (aunque no creo que sea justo, porque el vídeo apenas muestra todo lo que sucedió).

Cuando hay violencia, Garden State Ultras actúa como la firma de facto de Red Bulls. Aunque no todos los miembros del grupo están realmente implicados en la violencia, se espera que muchos de nuestros miembros se mantengan unidos si tenemos que hacerlo. Muchos equipos en los EE.UU. y Canadá tienen un grupo que opera de esta manera. Como he dicho, no hay firmas reales, pero hay muchos grupos como el nuestro que actuarán como tal si es necesario. Además de NYC, hemos tenido violentos enfrentamientos con nuestros más antiguos rivales DC United, Columbus, Montreal y San José, pero muchos de esos episodios ocurrieron hace años. Sé que NYC y Chicago han tenido peleas, y Toronto y Montreal tuvieron un altercado el año pasado. No sé mucho de la violencia de la zona oeste. No creo que realmente haya nada por ahí. En general, el mayor riesgo de violencia cada fin de semana viene de aquellos aficionados que de alguna manera obtienen entradas en la grada y no entienden por qué no estamos sentados tranquilamente viendo el partido. Al menos 3 ó 4 veces por temporada ocurre algún incidente con personas que deciden ser agresivas en vez de divertirse con nosotros. Sucedió dos veces la semana pasada, y una provocó que uno de nuestros chicos fuera baneado de por vida.

La escena casual en todo el mundo ha estado impulsada por películas, libros, foros de Internet y sitios web, etc. ¿Cuáles son, en tu opinión, las principales influencias para los casuals americanos? ¿Existe en EE.UU. conexión con sus homólogos británicos debido a idioma, cultura, lazos familiares,…? ¿Conoces alguna relación o amistad entre casuals americanos y hooligans de otros países? A nivel particular, ¿tenéis tú o alguno de tus compañeros algún contacto con grupos extranjeros?

Obviamente nos hemos visto influenciados por Internet, y todos hemos visto películas como Green Street y The Football Factory, pero tratamos de hacer las cosas a nuestra manera. La mayoría de nosotros en Nueva York, y muchos en otras partes del país, tienen una pasado en las escenas punk y hardcore, y creo que la cultura punk de hacer las cosas por ti mismo y estar fuera de la sociedad ha llevado a muchos de nosotros a la escena casual porque el casual, por definición, trata de diferenciarse del aficionado medio, al igual que la escena punk de la gente corriente. Los Fred Perry siempre han sido populares en la escena hardcore, así que los usamos muchos. Tenemos un montón de skinheads en el club (ninguno de los cuales son racistas o de derechas, sin embargo), por lo que el estilo es común también. Aquellos que no son casuals o skinheads tienden a vestir de modo sencillo, debido a la mentalidad común entre los hombres estadounidenses de que es algo afeminado gastar mucho dinero en ropa. He descubierto que estas personas nunca entenderán la cultura casual, pero se están convirtiendo en minoría. Como grupo no tenemos mucha conexión con Europa. Algunos de nosotros tenemos familia y amigos en el Reino Unido, pero no tengo ningún vínculo familiar con Inglaterra (mi familia viene de Irlanda). De hecho, muchos europeos e ingleses realmente no nos muestran mucho respeto. Pienso que tienen un concepto de los americanos aficionados al fútbol como algo estúpido. Dicho esto, por cada persona en Europa que se ríe de nosotros, hay dos a los que les gusta lo que tratamos de hacer. La persona que originalmente formó GSU nació en Portugal, pero no forzó ninguna conexión con ningún grupo ultra portugués. Los actuales dirigentes del grupo son de origen croata y quieren formar una relación con ultras croatas, pero de momento no es oficial, por lo que realmente no podemos decir mucho al respecto. Tenemos una amistad con el grupo ultra del Toronto FC, Inebriatti, a pesar de que juegan en la misma liga, pero ése es nuestro único hermanamiento.

Sabemos que hay una escena casual en el área de Nueva York, pero también nos preguntábamos si hay casuals en otros equipos como Toronto, Philadelphia o los equipos del Noroeste de Estados Unidos. En resumen: ¿podrías indicarnos si hay más casuals en otros grupos ultra americanos?

Además de nosotros, NYC tiene algunos casuals (la firma a la que nos enfrentamos, la mayoría de los cuales están sancionados), al igual que Toronto, Montreal, Orlando, y equipos de segunda división como New York Cosmos y Jacksonville. Sé de al menos un tipo en Los Ángeles que viste casual y unos cuantos tipos en Seattle, pero ninguno de los dos equipos son conocidos por tener casuals en gran número. Vancouver tiene un grupo llamado Casuals, pero no creo que entiendan realmente lo que eso significa (excepto que vi a un tipo con una chaqueta Stone Island la última vez que estuvieron aquí). Por el momento, parece ser algo limitado a la costa este. No todos los equipos de la costa este tienen una mentalidad casual. Philadelphia, por ejemplo, carece de cualquier tipo de grupo casual, ultra o hooligan. En la escena ultras de aquí, Philly es considerada una broma. Cuando mencioné anteriormente que GSU se formó de forma independiente, decía que no tenemos una conexión con el club. Esto solía ser lo normal cuando se creó el primer y más grande grupo de hinchas de Nueva York, el Empire Supporters Club formado en 1995, un año antes del comienzo de la Major League. En los años siguientes, la liga descubrió que tener aficionados fuertes y apasionados es algo que otros deportes tradicionales no pueden ofrecer, por lo que han comenzado a utilizar a los hinchas como reclamo publicitario para atraer espectadores  (lo que odio, pero ése es otro tema). Como resultado, muchas franquicias de reciente creación encuentran necesario formar grupos de seguidores antes incluso que firmar los contratos con los jugadores, y esto lleva a crear grupos como Sons of Ben de Filadelfia, Emerald City Supporters de Seattle y Timbers Army de Portland que son básicamente asociaciones de hinchas monopolísticas controladas por el club. En Filadelfia, por ejemplo, todo el mundo en las gradas es miembro de Sons of Ben, en la medida en que la pertenencia a ese grupo apenas significa nada. No son casuals, no son ultras, no son hooligans. Son un grupo de niños blancos de clase media que nunca se pelearán (lo cual no significa que no les robaré bufandas y banderas). El estereotipo común de los aficionados al fútbol en Estados Unidos entre otros estadounidenses, es que son jóvenes socialmente inadaptados que nunca vieron o practicaron deportes, que comenzaron a ver el fútbol porque es diferente del deporte americano y, por consiguiente, no entienden la cultura asociada. Esta es la impresión que tengo de la mayoría de los fans de equipos como Philly, Seattle, Portland y New England. Sin embargo, a nivel general, Orlando se están viniendo arriba y también Toronto. Montreal y DC United han perdido sus ganas de movida en los últimos años,en NYC se están formando más grupos que pueden un día convertirse en casuals, Chicago tiene un grupo llamado Sector Latino, involucrados en algunas cosas últimamente, pero no creo que se les pueda llamar casuals. Con Los Angeles FC enfrentándose a LA Galaxy, tal vez surja algo allí. Sé que Columbus tuvo algún tipo de escena hooligan en el pasado, pero no he tenido noticia de ellos durante unos años, así que no puedo decir mucho sobre ellos.

A modo de conclusión diría que no hay muchos casuals en EE.UU., pero la subcultura está creciendo. Sólo puede hacerlo desde la situación actual. Gracias por invitarme a contestar tus preguntas.

 

Entrevistador: Mr Quely